diumenge, 23 de desembre de 2012

Los nuestros (I)


Del pròleg (de Ricard San Vicente):

"Sergei Dovlátov perteneció a la espléndida pandilla de jóvenes escritores que surgió en los sesenta al calor del “deshielo”, tras la muerte de Stalin, y que prácticamente se esfumó -emigró, enmudeció y se disolvió en alcohol- en los setenta. De entre aquellos poetas, narradores e intelectuales de Leningrado que ignorando la cultura oficial decían vivir en Píter (Petersburgo) pocos quedan hoy. Al menos Brodsky y Dovlátov quemaron rápidamente su existencia dejando un destello que hoy ciega la grisura de una vida que los sobrevivientes recuerdan como una continua fiesta."


Capítol I.

"Nuestro bisabuelo Moiséi era un campesino de la aldea de Sújovo. Un judío campesino es una combinación bastante rara, debo señalar. Pero en el Lejano Oriente sucedían cosas así.

(...) Al abuelo le disgustaba el desorden. Por ejemplo, la revolución no fue de su agrado. Más aún, retuvo incluso su curso. La cosa fue así.

Las masas del extrarradio se lanzaron hacia el centre de la ciudad. El abuelo pensó que aquello era un pogromo judío. Sacó el fusil y se subió al tejado. Cuando las masas se acercaron, el abuelo se puso a disparar. Fue el único habitante de Vladivostok que se enfrentó a la revolución. No obstante, la revolución triunfó. Las masas siguieron su camino al centro por los callejones.

(...) Tengo varias fotos del abuelo. Mis nietos, cuando hojeen nuestro álbum, nos confundirán..."

Los nuestros, Sérguei Dovlátov (Áltera, Barcelona, 1999)

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